Todo el que la ha probado lo sabe: la miel de madroño es única. Procedente del árbol que, unido al oso, representa a Madrid, tiene un sabor diferente al que asociamos con la miel. Sus notas amargas dejan en segundo plano a las dulces, y dotan de gran personalidad a esta variedad que es la favorita de los que buscan experiencias gastronómicas originales y diferentes con las que descubrir nuevos sabores.

 

¿Cómo es el madroño?

Empecemos por su origen. Esta variedad de miel procede del madroño o arbutus unedo que, a pesar de ser un arbusto o árbol pequeño, puede llegar a alcanzar los 7 metros de altura. Se trata de una especie autóctona de la zona mediterránea, aunque tiene capacidad de adaptarse casi a cualquier clima. De hecho, se ha encontrado en algunos lugares del sur de Irlanda, que lleva presente desde hace más de 3.000 años según los estudios realizados en aquel territorio.

El crecimiento del madroño es lento y puede producirse de forma natural en bosques de todo el territorio nacional, pero también es común verlo en jardines y huertos debido a que es un árbol de hoja perenne que tiene follaje durante todo el año. Su época de floración es el otoño, cuando se llena de bonitas flores blancas en forma de campana. Sus frutos también son muy llamativos: unas bayas esféricas cuya tonalidad pasa de tonos amarillentos y anaranjados a un precioso color rojo cuando están maduros, período que tarda un año en culminar. 

El fruto del madroño, llamado como el propio arbusto, se utiliza comúnmente para realizar confituras y mermeladas, y también se destilan con él licores. En cuanto al alcohol, os damos un dato curioso: se dice que el fruto del madroño emborracha. Al comenzar su fermentación alcohólica incluso antes de ser recogido, contiene cierta cantidad de alcohol que, a pesar de ser mínima, tiene la capacidad de embriagar a los pájaros que picotean sus frutos. De hecho, la traducción de su nombre en latín ya nos da una pista: “árbol del que solo ha de comerse un fruto”.

 

¿A qué sabe la miel de madroño?

La miel de madroño procede del néctar de las flores de este arbusto, siendo especialmente buenas para su producción la zona del norte de la península y Andalucía. No es una variedad muy común y por eso está tan bien valorada por los paladares más gourmets. Su principal característica es su sabor amargo, que la distingue de todas las demás. Este punto de amargor se lo dan los heterópsidos, en concreto la arbutina, que están presentes en la composición de este tipo de miel a diferencia de la gran mayoría de mieles monoflorales.

Estas notas amargas, con un punto salado, han hecho de esta miel un gran ingrediente para sazonar platos salados, como diferentes tipos de carnes. Además, es popular a la hora de acompañar a verduras a la plancha o a la brasa, especialmente a las alcachofas, creando una combinación de sabores deliciosa. También se puede añadir como edulcorante a cafés y bebidas calientes para darle un toque original. ¿Te animas a probarla en tu próxima receta?

 

Propiedades de la miel de madroño

Como hemos podido saber en otras ocasiones, por ejemplo cuando os hablamos sobre la variedad de eucalipto, la miel es un alimento cargado de propiedades que nos ayudan a cuidar de nuestra salud de manera natural. A ellas se suman los beneficios que, desde hace siglos, se le atribuyen al madroño: sus hojas se utilizan para tratar infecciones en el aparato urinario debido a su capacidad antiséptica, y también parecen tener propiedades astringentes. Además, el fruto del madroño es rico en peptina, por lo que se ha empleado para ayudar a reducir el colesterol y el azúcar en sangre.

La miel de madroño es un excelente complemento para darle a nuestro organismo la energía que necesita para disfrutar al máximo del día, aportándole una gran cantidad de minerales y vitaminas. Cuenta con propiedades antibacterianas e inflamatorias, por lo que nos ayudará a combatir los síntomas de  infecciones en la garganta o inflamaciones en el aparato digestivo. ¡Un buen aliado que, además, está delicioso!

Sumado a estos beneficios ya conocidos tradicionalmente, se suman los datos científicos. Un estudio realizado por la Universidad de Vigo, la Universidad de Granada y la italiana Universidad Politécnica delle Marche publicado en Journal of Functional Foods, ha descubierto que la miel de madroño reduce la proliferación de células de cáncer de colon y la capacidad de formación de colonias, inhibe el ciclo celular y promueve la apoptosis celular.

Ahora que ya te hemos contado todo lo que necesitas saber sobre esta variedad de miel, estamos seguros de que no faltará en el carrito de tu próxima compra. ¡No olvides dejarlos en los comentarios qué te ha parecido!

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