Cada tipo de miel tiene su encanto y en el caso de la de calluna no solo su sabor cautiva, su difícil proceso de recolección le está dando la popularidad que siempre ha merecido. Desde su color y textura únicos, pasando por sus beneficiosas propiedades, te contamos por qué este tipo de miel no puede faltar en tu mesa.

¿De dónde procede la miel de calluna?

 La miel de calluna recibe su nombre de la flor de la que procede: la calluna vulgaris, también conocida como brezina o biércol. Estas flores, cuyo néctar extraen las abejas, tienen un bonito color rosáceo y pueden alcanzar una altura de un metro. Nuestra miel de calluna procede de plantas del área suroccidental de Asturias: Allande, Tineo, Cangas del Narcea e Ibias, por lo que, además de ser completamente natural, es 100% asturiana.

 

Una de las principales características de este tipo de miel es el momento en que se recolecta. El tipo de brezo del que procede florece a finales de agosto y no es muy abundante, lo cual le confiere aún más prestigio a la que es considerada segunda mejor miel del mundo, por detrás de la mundialmente conocida miel de manuka.

¿Qué hace especial a la miel de calluna?

 Una de las características más apreciadas por los consumidores es su intenso aroma y su peculiar textura. Su sabor es muy especial, dulce pero con ligeros toques amargos que la diferencia por el gusto único que deja en el paladar.

 

La obtención de esta miel sigue un proceso muy concreto que le confiere esa textura gelatinosa que la caracteriza. En primer lugar debemos mencionar que es muy costoso sacarla de los panales debido a la solidificación que presenta. Para poder extraerla debemos introducir los panales en una picotosa, una máquina especialmente diseñada para prensar y punzar el panal de tal manera que la miel adquiera un estado más líquido, de forma que pueda expulsarse mediante la aplicación de fuerza centrífuga.

Una vez envasada, la miel de calluna vuelve a su estado gelatinoso natural. Su proceso de cristalización es muy lento y, una vez finalizado, se solidifica formando cristales grandes. Debido a su curiosa textura no podemos envasarla en dosificadores, ya que dificultaría su consumo.

Beneficios de la miel de calluna

Además de tener un sabor delicioso, la miel de calluna cuenta con numerosos beneficios atribuidos a la planta de la que procede. Esa es una de las razones por las que la calluna, desde la Edad Media ha sido utilizada para el tratamiento de varias afecciones, gracias a su alto contenido en sales minerales y proteínas. Estas dos propiedades la convierten en un gran aliado para combatir la anemia y la fatiga ya que, además, como el resto de mieles, aporta mucha energía. Tomarla en el desayuno o a media tarde puede darnos ese pequeño empujoncito para combatir el cansancio.

Por otro lado, cuenta con propiedades diuréticas. Cuando se consume en abundancia, este tipo de miel genera una mayor sensación de sed, haciendo que se consuman más líquidos para aplacarla. Al hacerlo, nuestro organismo se depura, por lo que no es de extrañar que esté especialmente indicada como complemento para desinfectar las vías urinarias, en casos como cistitis o cálculos renales. Además, sus beneficios también se extienden hasta las dolencias estomacales, ayudando a la digestión tras una comida copiosa.

La miel de calluna no solo es un placer para el paladar, además es un alimento que nos ayuda a tener una vida más saludable. Como ocurre con otras grandes desconocidas, como la miel de roble, aún no han conseguido el reconocimiento que merece pero estamos seguros de que en cuanto la pruebes, te conquistará.