La apicultura es un universo que aún no ha sido descubierto por la mayoría. Este apasionante mundo está repleto de términos y tipologías que suelen ser desconocidas para el gran público. Por ejemplo, a la hora de comprar miel, muchas personas descubren con asombro las numerosas variedades que existen. Ocurre lo mismo cuando hablamos de mielato o miel de melada, ambos se refieren a un mismo tipo de miel, y que pocas personas que no pertenezcan al sector saben lo que son. ¿Quieres descubrirlos? ¡Sigue leyendo!

¿De dónde se extrae la miel?

Empecemos por el principio. ¿Sabías que podemos clasificar la miel en función de su procedencia? En función de dónde obtienen las abejas el néctar, haremos la primera distinción. Si la recolección procede de flores, esta será miel floral. Un ejemplo es la miel de calluna, que procede de la flor de la calluna vulgaris o setembrina. También la miel de brezo entraría dentro de esta categoría, al obtenerse de las flores de los brezos Erica australis, Erica umbelata y Erica arborea.

La miel floral también puede ser, a su vez, monofloral o multifloral, en función de si predomina el néctar de una sola especie de flor o de varias. Algún ejemplo de este último tipo son las mieles de mil flores que pueden encontrarse en el mercado o nuestra miel de bosque, que procede del néctar de variedad de flores diferentes, principalmente de brezos, castaños y robles y no de una sola flor predominante.

Por otro lado, el mielato o la miel de mielada es elaborada por la abejas con la salvia y las secreciones azucaradas que otros insectos dejan al realizar picaduras en las hojas de los árboles o arbustos. Es decir, no obtienen el néctar directamente de las flores. Algunos de los árboles más comunes de los que proviene la mielada son el roble o la encina.

Características del mielato

Al tener un origen diferente, el mielato tiene unas características y un sabor diferentes a las mieles florales. Para empezar, la época de cosecha de ese tipo de secreciones suele realizarse principalmente durante los meses de agosto y septiembre. En función de la zona boscosa en la que se encuentren las colmenas, las abejas las recogerán de las variedades de árboles más abundantes en el lugar.

Una de las características más destacadas es su color. La miel con este origen tiene un tono más oscuro y brillante que la que procede de flores. Es lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de nuestra miel de roble, que tiene un color ámbar muy oscuro. En comparación, tienen una cantidad menor de azúcar, por eso se solidifican con mayor dificultad. Además, poseen una mayor concentración de polifenoles que la procedente del néctar, por lo que tienen una mayor capacidad antioxidante.

Por último, su sabor es único. Al proceder de árboles, este tipo de miel tiene en el gusto cierto componente a resina y madera. Sin duda, las mieles de mielato son completamente diferentes al resto y tienen una personalidad marcada.

¿Cuál es mejor?

Como suele ocurrir con todo, no hay respuesta a la pregunta: ¿es mejor la miel floral o el mielato? Ambas son deliciosas y están cargadas de propiedades beneficiosas. Además, las dos son producidas por las abejas en la colmena. El hecho de que el mielato no procede del néctar de las flores no quiere decir que no lo elaboren las abejas. A la hora de elegir entre una y otra, dependerá de los gustos y preferencias de cada uno aunque la verdadera pregunta sería: ¿por qué no las dos?

 

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